viernes, 12 de junio de 2026

Hatitación +oo

LLegaste en una esquina oscura.
No hubo un gran anuncio.
No hubo una plegaria al destino.

Solo una puerta abierta
y dos desconocidos entrando al mismo sueño
sin preguntarse demasiado.

Afuera la ciudad repetía sus rituales de humo y caos.
Adentro algo más caotico en el silencio ocurría.

Tu sonrisa tenía esa cualidad peligrosa de las cosas que parecen simples
hasta que uno las mira demasiado.

No sé en qué momento dejaste de ser una figura
y empezaste a parecerte más a una pregunta.

Quise mostrarte las habitaciones cerradas que no comparto con nadie.
Hay noches donde uno ya no quiere ser brillante.
Solo ser.

Y entonces ocurrió algo mínimo.

No la intensidad.
No el vértigo.

La pausa.

La extraña ceremonia de descansar cerca de alguien
y descubrir que el cuerpo también tiene memoria.

Por momentos nuestras manos parecían hablar ese idioma
que no promete nada, que no pide nada.

Como si dijeran aquí, todavía aquí.

Después llegó la mañana con su costumbre de separar las cosas.
Te fuiste.

Y desde entonces hay una silla vacía en algún lugar de mí
que no reclama, no exige, no llama.

Solo recuerda.

No sé si volveré a verte.
No sé si lo nuestro pertenece al tiempo o a esa categoría más rara
de los encuentros que no duran pero alteran el paisaje.

Solo sé que desde entonces hay algo distinto en el aire.

Como cuando el mar se retira y deja sobre la arena
la prueba de que estuvo ahí.

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