lunes, 27 de junio de 2016
lunes, 25 de enero de 2016
R - 01
Algo me tumba los ojos
me llama latiendo violento
latiendo y tumbando
tumba
cuando quieres escapar
tumba
y hay pared frente
tuyo
y Late
late el desasosiego
que existe entre los huesos
reumáticos, fragmentados y rotos.
Tan pronto me tumba los ojos
que los cierro y te veo
y te veo corriendo el mundo
el mundo redondo
redondo que es mi cerebro
con expresión de miedo
de tristeza
de pánico
de desilusión
de desamor
de soledad
Late violento
pensando si mis oscuras y rotas destrezas
pueden extirpar ese magma pernicioso que te asfixia
que me asfixia cuando te asfixia
que violentamente late
Late
y tumba tu cuerpo
mi cuerpo
4:46 am
25/01/15
domingo, 17 de mayo de 2015
Heroína en el Cielo
Ahora que estoy aquí empiezo a
recordar… era un bebe, un bebe hermoso, su madre no dejaba de llorar de la
emoción cuando por primera vez lo tuvo entre sus brazos… sentía su piel tibia y
suavecita, su manito apretaba el dedo de su padre, fuerte, fuerte, bonito.
¡Es un niño! ¡Es un niño! Toda la
familia estaba contentísima, el primogénito era un niño. Su padre saltaba de la
alegría.
Besos, abrazos, juegos y caramelos.
Era muy querido por todos, afortunado el pequeño. Su madre era la persona a la
cual más admiraba, la veía como una heroína… su heroína, la mujer que le dio la
vida, ¡La mujer Maravilla! ¡Wonder Woman! Su personaje favorito de ficción,
ficción que en su temprana vida era toda una realidad.
¡Mi mamá es una heroína! ¡Mi mamá
tiene súper fuerza! ¡Mi mamá es bonita! … De grande quiero ser como mi mamá.
Corrió hacia el cuarto de su mamá, se
miró en su espejo y vio detenidamente su rostro… los mismos ojos, los mismos
labios y la misma nariz delgadita y
delicada, él sonrió y de pronto cogió esto y lo otro y se puso algo de aquí y
algo de por allá, pensaba: esto sirve, esto está lindo, así hace mi mamá todas
las mañanas antes de ir a trabajar, en las fiestas usa este… ¡Ya está!
¡Mírenme, mírenme soy como mamá, soy
una mujer hermosa! Gritaba mientras corría por toda la casa con una sonrisa de
oreja a oreja, nunca antes se había sentido tan feliz, tenía 7 años y algo muy
claro: él no era él, él más bien ella era una niña, una mujer, kera igual a su
mamá, igual a la mujer maravilla, ella era hermosa.
Sus padres petrificados entre
nerviosos y disgustados solo atinaron a decir ¿Qué haces vestido así? El, ella,
su hijo o hija en ciencia cierta hasta ese entonces desconocido por ellos
seguía gritando: ¡Soy una niña! ¡Mamá soy tan bella como tú! ¡Papá quiero que alguien
como tú que se enamoró de mamá se enamore de mi cuando sea grande!
¡Quítate esa ropa! Gritaron al
unísono, ¿Si se veía hermosa, por qué tenía que quitarse la ropa? ¿Por qué le
gritaban? ¿Por qué no eran felices juntos los tres?
Desde ese entonces entendió que no
podía decir lo que todas las noches soñaba con ser, se veía adulta, con tacones y vestido,
volando y cruzando las nubes hasta que de pronto tenía que descender y salvar a
personas en peligro, soñaba con ser una heroína, la más fuerte de todas, pero
lamentablemente no podía contarlo.
¡Me gusta volar! Siempre que vuelo no
dejo de mirar abajo, porque siempre hay alguien que necesita ayuda y yo lo
ayudaré… ¡Mariano! Mariano necesita ayuda. Pero que vergüenza, el me gusta
mucho, cuando seamos grandes desearía casarme con él.
Mariano era el niño que le gustaba,
siempre lo invitaba a jugar con los otros niños, pero ella prefería solo
mirarlo, soñaba que tenía que salvarlo, estaba atrapado en una casa en llamas,
¿Y si se daba cuenta que le gustaba? ¿Cómo le decía que le gustaría que fuese
su esposo? Pensó y se decidió: Uno, dos, ¡tres! Despertó, mamá la despertó,
hora de ir al colegio. ¡Qué bien! Iba poder ver
a Mariano de nuevo y salvarlo del fuego.
¡Mariano! ¡Mariano! Soñé que estaba a
punto de salvarte, estabas atrapado en una casa en llamas, cuídate mucho ¿sí?
Cuando seamos grandes ¿Te casarías conmigo? Mariano la empujo, ella frágil cayó
al suelo. ¡Entre los hombres no se pueden casar! ¡No te me acerques! Él no era
él, él era una niña, sus padres no lo entendían, Mariano tampoco ¿Qué podía
hacer?
Los años pasaron y llego un momento
en que decidió hablar con sus papás, ella estaba viviendo una vida equivocada,
quería ser feliz.
¡Soy una mujer! ¡Soy una mujer
hermosa como tu mamá! Entiéndanme, ¡Papá soy una mujer!, por favor entiéndanme.
Su padre la miro fijamente a los ojos y le dijo quiero que seas lo que eres,
quiero que seas feliz.
Mamá tardo en aceptarlo, pero ahora
era feliz, una mujer feliz.
A los 24 años comenzó con lo que
finalmente le daría lo que siempre quiso, una apariencia femenina: tratamiento
de hormonas que ayudaría a que la grasa se redistribuyera de manera diferente
yéndose hacia sus caderas y pechos, su voz de alguna forma se agudizaría, la
forma de su rostro cambiaría y sus rasgos físicos lograrían feminizarse, además
se desaparecería una gran cantidad del vello de su cuerpo y finalmente luz
pulsada, fotodepilación con láser en el bello para desaparecerlo completamente.
Así con mucho esfuerzo y apoyo de sus padres se estaba convirtiendo en el ser
más hermoso que su interior exteriorizaba.
¡Quiero ayudar a otros! Quiero ser
psicóloga, quiero ayudar a otros a realizar sus sueños y a ser lo que quieren
ser, a ser felices a no detenerse a siempre seguir sus sueños, ¡Quiero ser una
heroína!
En la universidad las cosas fueron
difíciles, algunos alumnos le gritaban cosas, ella pensaba yo soy una mujer
desde que nací, mírenme, soy una persona bella y estoy segura que ustedes que
me gritan insultos también lo son por dentro.
Era una tarde soleada, muy bonita y
ella estaba haciendo un trabajo en donde investigaba y analizaba el
comportamiento de las personas junto con un amigo, estuvo haciendo ensayos y
recopilando información.
¿Qué te parece si yo te cuento lo que
las personas me dijeron y tú me haces una evaluación como si fuera ellas?
Entonces comenzó
actuando/representando lo que la gente le decía y llego un momento en el que
decía el testimonio de una chica: A mí nadie me conoce, no tengo amigos, ni una
persona cercana, me siento apartada, cuando de pronto sin darse cuenta, entró
una chica a darle a su amigo unas cosa, luego de ello se volteó hacia ella, la
miró, le extendió la mano y le pregunto cómo se llamaba, ella le dijo su
nombre, y le respondió mucho gusto mi nombre es Claudia y ahora ya conoces a
alguien, se voltio y se fue, y nunca más la volvió a ver. Fue algo que le
sorprendió, no sabía cómo reaccionar, sonrió tímidamente, y en su interior le
entro un sentimiento extraño, nunca antes había sentido algo así, pues le llamo
la atención mucho lo que hizo ella sin pretensión de nada, sin buscar nada a
cambio, simplemente busco la oportunidad de ayudar a alguien.
Se dio cuenta en ese instante que
todos podríamos ser heroínas y héroes, que cualquiera podía volar y rescatar a
alguien.
Ya era una mujer, una Heroína y una
persona feliz, hasta que tuvo que partir como todos lo hacen en algún momento,
pero antes de partir pensó: Nadie me puede juzgar, yo nací así y eso lo sabe el
de arriba, al que voy a ver ahora que vuelo hacia él, él me podrá juzgar, al
final todos tenemos defectos, solo no olvidemos volar, amar y salvar…
¡Ya llegue! Y ahora que ya llegue
vuelvo a recordar que soy feliz de haber llegado aquí hecha una mujer, la mujer
maravilla, Wonder Woman…
sábado, 15 de noviembre de 2014
La Cautiva
La
memoria de un país que aún sigue herido.
Muchos
sabemos en términos teóricos lo que el terrorismo fue en nuestro país, pero muy
pocos entendemos lo que esto que todos llamamos “la guerra interna” género
dentro del Perú o mejor dicho al interior de él. En lima la gente se alarmaba y
entraba en pánico sabiendo que podrían haber coches bombas en cualquier esquina
o apagones a mitad de la noche, pero asesinatos, violaciones o matanza en masa,
eso no era el pan de cada día en la capital, si no dentro, al interior del país
y su muy famosa llamada “guerra interna”.
La
Cautiva de Luis Alberto León, es la obra ganadora del concurso Sala de Parto del
año 2013 organizada por el teatro La Plaza y estrenada el 23 de octubre en este
mismo espacio bajo la dirección de Chela De Ferrari. Esta obra nos cuenta de
manera muy poética y dentro de un juego muy performático la violencia que muchos
Ayacuchanos inocentes sufrieron durante la época del terrorismo.
Luis
Alberto León nos traslada a Ayacucho en el año 1984, a una especie de morgue
donde el Médico (Carlos Victoria) y su auxiliar Mauro (Alaín Salinas), un joven
de 22 años se encargan de recibir a los cadáveres que llegan día a día a raíz
de la violencia, es ahí donde María Josefa, la cautiva (Nidia Bermejo), una
niña de 14 años llega y despierta sin saber que está muerta y que será víctima
de un horror, una violación. El Capitán (Emilram Cossio) y su tropa, causantes
del ultraje esperan fuera de ahí. Es Mario el responsable de prepararla para el
festejo de sus verdugos, pero en un acto de profunda compasión, el joven se
apiada de ella e intenta salvarla transformando la funesta realidad en su
fiesta de quince años soñada, lo cual desencadenará un juego entre ellos
generando diferentes emociones y reacciones en el público, pero finalmente contándonos
la crueldad que hizo presa a muchas personas en aquella época.
La
directora Chela De Ferrari acierta aterrizando esta obra en un espacio
realista, donde todos los elementos escenográficos nos hacen ver un espacio
rural cerrado utilizado como especie de morgue en aquel período de nuestra
historia y a la vez generando un espacio dinámico en donde la acción de la obra
se puede desarrollar de manera óptima. Este espacio realista a su vez y se
vuelve ritual y sagrado de tal manera que acaricia al espectador con una
ruptura agradable cuando María Josefa despierta; es aquí en donde se ve otro
plano, el plano de la fantasía y la muerte, ahí es en donde Mauro se relaciona
con ella.
La
iluminación es una fuente de gran belleza dentro de La Cautiva, pues la
ritualidad de la obra se potencia con ella, el plano astral se vuelve visible y
hace ver en el espectador la existencia del sueño y la mente. Las fuentes de
luz predominantes son 3 linternas de querosene acompañadas inteligentemente de
3 luces cálidas arriba de cada una de ellas, y luces contracenitales las cuales
generan sombras, y una atmosfera onírica dentro de la obra que complementa muy
bien la participación de los actores. La mayor apreciación sobre esta iluminación
es que durante la obra impide de alguna forma ver de manera clara las facciones
del rostro de los actores convirtiéndolos más que en personajes únicos en personajes globales, muchas Marías Josefas,
muchos Mauros, soldados, capitanes, médicos y muchos ayacuchanos que pasaron
por aquello, que vivieron esta lúgubre época.
Nidia
Bermejo, nos atrapa con su actuación en todo el largo de la pieza teatral, conmoviéndonos
con su inocencia y haciéndonos ver cosas que no hay físicamente en escena, nos
hace viajar por otro tiempo y espacio en donde las reglas de la realidad no
rigen, nos muestra su dolor, su juego,
la belleza de su pueblo, la realidad de muchas niñas ayacuchanas que sufrieron
vivas o muertas la violación, la injusticia, el terror, sin duda una de las
actuaciones mejor realizadas dentro de la obra. Por otro lado su compañero
Alaín Salinas nos muestra la compasión y la ternura de un pueblo que estaba
entre la espada y la pared, impotente que de alguna forma u otra necesitaba sentir
que algo hacía para no abandonar a su pueblo, él y Nidia nos seducen con su actuación
mostrándonos desde el juego la crueldad, la soledad, la fantasía de que todo en
algún momento estará mejor, las fuerzas de vivir y la fuerza de una población
que no se rinde aun con el pasar de los años. Estos dos actores embellecen la
obra con el acento que utilizan al hablar con la poesía en que dicen cada
texto, y sobre todo con la gran entrega y honestidad que transmiten al
espectador. Carlos Victoria tiene una participación bastante buena dentro de la
obra también, y de la misma forma nos nuestra la otra cara de la historia; el
médico limeño que solo hace su trabajo, tal vez por miedo, tal vez por no
querer salir perdiendo. Emilram Cossio de alguna forma nos hace ver la
crueldad, la injusticia pero también la injusticia que no tiene justicia, de
alguna forma no concuerdo con esta mirada del abusador que abusa para despojarse
de su mala suerte, pero es una visión que la directora plantea, lo cual de
alguna forma hace más humano al personaje y no simplemente el villano del
cuento. El actor al comienzo genera rechazo por su actuación un tanto inverosímil
y la voz impostada con una gran raspeada en la garganta, pero en cuanto más
habla más desaparece un poco la molestia, pero continúa ahí sin embargo.
Finalmente
en la obra parecen un Cabito (Jesús Tantaleán) y un Senderista (Rodrigo Rodríguez)
que hacen una especie de danza de la violación en la parte en donde sucede el clímax
de la obra acompañada con música de procesión, cadenetas rojo y blanco colgadas
de arriba, una virgen y es aquí en donde se cruzan las tres líneas que posee la
obra: la realidad, la fantasía y la religiosa, haciendo una metáfora de lo que pasaba
en Ayacucho en aquellos años: la crueldad en la que se vivía que generaba
muertes y destrozos dentro de un caos en donde Dios y la fe eran la única ayuda
más cercana. Lo único que podía haber sido manejado con más tacto es cuando
aparece la bandera de sendero luminoso flameante por todo el escenario de una
manera muy puesta y panfletaria, pero más allá de ello una escena que absorbe muy
inteligentemente todos los planos que se ven a lo largo de la historia.
La
Cautiva es una obra teatral muy digna, una pieza inteligente en donde las
actuaciones, iluminación, escenografía y musicalizada de manera muy optima, nos
trae de vuelta a la conciencia los años duros de la historia del país en donde
nos hace ver esta vez de manera lúdica y ritual la brutalidad que sufrieron
centenares de ayacuchanos y que aún siguen pidiendo justicia.
viernes, 4 de julio de 2014
Mañana
RAMIRO:
Nunca sabes cuándo puedes perder a alguien.
ENRIQUE: Es
verdad.
RAMIRO:
Nunca sabrás cuando me perderás a mí.
ENRIQUE: A
ti no te perderé.
RAMIRO:
¿Cómo lo sabes?
ENRIQUE: Porque
yo no quiero perderte.
RAMIRO:
Puede que nos digamos chau como normalmente lo hacemos todos los días y al
siguiente minuto ya no este.
ENRIQUE:
¿Por qué dices eso?
RAMIRO:
Quien sabe, un auto, un bus, un robo, un secuestro, un suicidio. Esta ciudad no
es segura, nuestras mentes ni que decir.
ENRIQUE: Mi
mente es segura, yo hago lo que quiero y soy feliz me va bien.
RAMIRO: ¿Lo ves?
Y si yo quisiera tirarme del puente que cruzo casi siempre que voy a tu casa,
es lo que quiero ¿no? Me haría feliz.
ENRIQUE: No
digas eso, eso no haría feliz a la gente que te rodea, no me haría feliz a mí.
RAMIRO: ¿Por
qué? Y es lo que yo quiero hacer y me hará feliz.
ENRIQUE: No
te hará feliz.
RAMIRO: Tú
no conoces la muerte amigo.
EMRIQUE: Tu
tampoco.
RAMIRO: ¿Y
que si quiero conocerla?
ENRIQUE: No
quiero que te vayas, ¿Me vas a dejar?
RAMIRO: ¿Tú
me vas a dejar?
ENRIQUE:
Nunca
RAMIRO: ¿Y
si te mueres antes que yo? Me dejarías.
ENRIQUE: Estaré
contigo siempre.
RAMIRO: ¿Por
qué la vida se puede acabar en 1 segundo si nos demoramos 9 meses en nacer? ¿Te
has preguntado eso? Tenemos que hacer tantas cosas para poder mantenernos
vivos, pero si queremos morir o si la muerte nos llega nos desaparece en 1
segundo.
ENRIQUE:
¿Por qué me dices todo esto Ramiro?
RAMIRO:
Porque es la verdad, porque trato de encontrar una forma en la que podamos vivir,
¿Sabes lo que es vivir? Pareciera que la muerte en realidad es la verdadera
vida, mira qué fácil es llegar a ella, seguro así como es fácil llegar es fácil
vivir en la muerte, o más bien morir en la muerte.
ENRIQUE: Tú
no te vas a morir, yo estaré para que tu estés siempre bien, no quiero quedarme
solo.
RAMIRO: Una
persona puede sentirse muy sola así este rodeado de miles de personas al mismo
tiempo.
ENRIQUE:
Pero tú no estás solo, te estoy diciendo.
RAMIRO: ¿No
me vas a dejar no?
ENRIQUE:
Nunca Ramiro.
RAMIRO: Y
entonces por qué me siento solo.
ENRIQUE: No estás
solo
RAMIRO: A
veces me siento solo.
ENRIQUE:
Cuando estés solo piensa que yo estoy a tu lado, ¿Eso podría ayudarte?
RAMIRO:
Supongo que sí.
ENRIQUE: Y
ya no pienses en la muerte ¿sí?
RAMIRO: La
muerte está en todo lugar.
ENRIQUE: ¿La
has visto?
RAMIRO:
Muchas veces Enrique, es el segundo más horrible que existe.
ENRIQUE: Y
entonces no la llames.
RAMIRO: Yo
no la llamo, ella viene y decide si quedarse o irse o venir en otro momento.
ENRIQUE: No
quiero que mueras Ramiro.
RAMIRO: Yo
no quiero morir y dejarte triste.
ENRIQUE: Lloraría
mucho.
RAMIRO: Yo
lloraría más de verte llorar por mí.
ENRIQUE: No
quiero perderte, no quiero que te mueras, no quiero que me dejes, no quiero
dejarte, no quiero pensar en que la muerte va llegarnos, quiero envejecer,
envejecer tanto contigo hasta que nuestras memorias sean tan frágiles que no
podamos recordar la muerte de ninguno de los dos y solo pensar que ya volverás
de seguro comprar algo o que pronto nos volveremos a ver, pero nunca quiero
pensar que moriste. No me dejes.
RAMIRO: Yo
no te voy a dejar, pero ella ronda por aquí.
ENRIQUE: Que
ronde si quiere, pero que no te lleve o que no me lleve a mí.
RAMIRO:
Tenemos que hacerle ver que no queremos irnos aun, que podemos permanecer
juntos todavía.
ENRIQUE: Le
puedo mostrar eso y mucho más.
RAMIRO: La
vida junto con alguien debería ser como un viaje al lugar que más amas en el
mundo, llegas, descubres te gusta tanto que quieres quedarte ahí por siempre,
feliz, en ese lugar nada podría enfadarte o hacerte sentir triste, en ese lugar
solo podría haber paz, solo hay paz, solo eres tú y ese lugar que tanto amas, y
si de pronto es de noche y es hora de dormir te vas feliz a dormir porque tu día
fue hermoso y por qué sabes que al día siguiente seguirás ahí, no importa que, así
es.
ENRIQUE:
Sabes lo que siento por ti Ramiro.
RAMIRO: ¿Vez
lo simple que es?
ENRIQUE: Lo
es.
RAMIRO: Yo
siento lo mismo por ti Enrique.
lunes, 7 de abril de 2014
Hoy
Hoy decidí morir
No escapo, no corro
Solo he decidido morir
Hoy, no mañana. Hoy.
Hoy decidí morir
La muerte que viene sola
Hoy la he traído
Y se posa en mi
En mi cabeza
Inunda mis sesos
Llega a mis neuronas
Y hace su trabajo
Mata
Mata todo lo que tiene que matar
Por que
Hoy decidí morir
Y no lo puedes cambiar
Lo decidí
Decidí que sea hoy
Muero por que quiero
Por que ya no quepo más
Por que muriendo
Un pequeño espacio se abrirá
Hoy decidí morir
Y todo será mejor
No puedes hacer nada por que
Hoy ya he muerto
No escapo, no corro
Solo he decidido morir
Hoy, no mañana. Hoy.
Hoy decidí morir
La muerte que viene sola
Hoy la he traído
Y se posa en mi
En mi cabeza
Inunda mis sesos
Llega a mis neuronas
Y hace su trabajo
Mata
Mata todo lo que tiene que matar
Por que
Hoy decidí morir
Y no lo puedes cambiar
Lo decidí
Decidí que sea hoy
Muero por que quiero
Por que ya no quepo más
Por que muriendo
Un pequeño espacio se abrirá
Hoy decidí morir
Y todo será mejor
No puedes hacer nada por que
Hoy ya he muerto
sábado, 29 de marzo de 2014
Sin final
En una ciudad mega poblada y llena de criaturas perversas
existía un pequeño zancudo, flacucho y verde. Tenía la necesidad de darle
afecto a las personas que se encontraba, pero en cambio estas molestas
intentaban matarlo. El zancudo andaba muy triste, pues no entendía por qué las
personas se alejaban de él. Pensó muchas veces que tal vez no merecía
pertenecer a un mundo así, no se ubicaba, no entendía por qué, quizás debería
irme para siempre pensaba. Un día tropezó con una grande criatura que parecía
ser amigable. Lo abrazo y sintiendo mucho miedo que se fuera, a su sorpresa él
se quedó, y así comenzaron a jugar juntos. El zancudo era muy juguetón y le
daba mucho cariño a su nuevo compañero, Una noche le dio mucho afecto que su
compañero de juegos quedo dolido, zancudo nuevamente no entendía por qué, solo
le daba afecto a alguien y ese alguien se iba, el beso de un zancudo no puede
ser tan malo pensó, así que lo siguió besando pero la criatura grande que una
vez encontró ya no lo dejaba, se fue molesto y el zancudo quedo solo
preguntándose qué hacía mal, preguntándose si siempre darle afecto a alguien sería
difícil, si se quedaría solo por siempre, al final y al cabo los zancudos
mueren solos una noche matados por algo o alguien. El zancudo flacucho y verde,
solo quiere que su criatura grande regrese, extraña jugar con él, no sabe cómo
traerlo de vuelta, pero mientras lo piensa solo en su casa en el hueco de un
tronco seco escribe esto con mucha tristeza.
miércoles, 8 de enero de 2014
...
Son casi las 3 de la mañana y
sinceramente no entiendo por qué me siento así, si estoy escribiendo esto, es porque
supongo que de alguna manera me va ayudar a sentirme mejor de algo que no sé
que tengo, simplemente para no hacerlo más difícil, me siento triste, ¿De qué? No
sé. Es como si de pronto algo se muriera dentro de mí por unas horas o días y
luego reviviera y cuando revive es cuando ya me siento normal, como el Luis “normal”
de siempre, y pongo normal entre comillas porque mi normalidad es anormal
igual. ¿Que necesito? Que me golpeen con cariño, o que solo me golpeen o que
solo me den cariño, aunque soy un tonto porque si me lo dan, entonces solo que
me golpeen es lo que nesecito. A veces o muchas de las veces estoy con una
grandota sonrisa en la cara, brincando, haciendo que todos los rulos de mi
cabeza reboten, pero hay otras muchas veces que nadie conoce o que a muy pocos
afecta, en donde me pasa esto que no sé cómo explicar y hace que sienta así,
como ahora mismo. Puede parecer absurdo, nada malo está pasando, nada malo me
ha sucedido hoy, en cambio todo ha sido muy normal, ¿acaso es que tengo miedo a
que las cosas no vayan así de bien como están yendo hasta ahora? No lo sé. De tener
miedo, lo tengo y todos los días, por que inevitablemente soy un miedoso. Pero ya
no dejo que el miedo me joda tanto, porque ahora mismo por ejemplo no tengo
miedo de estar a oscuras y la oscuridad es algo que me da mucho miedo, como sea
esto es algo raro, como un estúpido bichito que te pica y luego por días te
rascas en el mismo lugar, si algo quiero es que esto no me pase, que no venga a
joderme por días, quiero que se largue y que deje de joder, no sé por qué
viene, no sé por qué me viene esta sensación a mí, no sé. Debería dormir y a lo
mejor en la mañana me sienta mejor, pero quiero escribir y escribo porque
quiero, y no duermo porque tengo las ganas de ganarle a esta mierda sin tener
que recurrir a poner a mi cuerpo y a mi mente en off. No sé si es depresión, no
sé si es que soy un bipolar, borderline o un simple estúpido que no tiene nada
que hacer por las noches y simplemente decide inconscientemente joderce a sí
mismo. No lo sé. Solo vete.
jueves, 20 de junio de 2013
Caos
Blando me lleva
Blando me carga
Blando
Blando
Hasta que se transforma en silencio
Hasta que es silencio
Silencio
Y en silencio
Me empuja
Me golpea
Me toma
Me altera
Me altero
Y viene
Y me lleva
Y me lleva
Fuerte
Sin pausa
De aquí a allá
Sin soltarme
Sin soltarme el cuello
Con odio
Con velocidad
Sin detenerse
Gira
Gira
Me gira
Y me atrapa
Y me atrapa nuevamente
Y se entumecen mis ojos
Y caigo
Sangrando
Sangrando por las orejas
Donde comienza
Allí donde comienza nuevamente
A llevarme suave
Suave
Engañándome
Hasta que abro los ojos
Los ojos entumecidos
Y veo
Y no veo
Y parpadeo
Y es el silencio
Que baila
Baila
martes, 30 de abril de 2013
Garúa Tibia
La luna se escondía
entre la neblina y la brisa noctámbula que conseguía de los malecones cercanos.
La cruz
violenta estaba apaciguada y a sus alrededores gatos maullaban en el sigilo de
los faroles que radiaban luces tenues
Y el cuerpo zafándose
de Baco llega en pantuflas, con un cuarto de mente desorbitada y frenética.
Las bancas habitaban
frías por la helada que congelaba los brazos del peluche que tanto le gustaba
abrazar: cuatro, dos, uno y entrelazados, frotándose las pieles prendían fuego
calefactor.
Fuego que traspasaba
los codos, brazos, las espaldas, manos y bocas.
Donde las
quimeras cobraban vida y las pupilas se dilatan 0.1 centímetros por segundo aun
así los parpados permanecieran cerrados.
viernes, 4 de enero de 2013
Entrevista con Aita
Desistan de atarme sin concernir
lo que sienta
Desistan de forrarme la boca, de guiarme sin dejarme mirar
Desistan de fantasear con patrañas peligrosas donde perpetuamente
agonizo
Desistan de envolverme con ropajes
si lo que quiero es estar desnudo
Desistan de percibirme como la decepción, como la brutalidad
Desistan de seccionarme los pasos y borrarme las líneas que me guían hacia donde quiero ir
Desistan de golpearme con miradas engañosas, con mensajes subliminales
Desistan de percibirme como la decepción, como la brutalidad
Desistan de seccionarme los pasos y borrarme las líneas que me guían hacia donde quiero ir
Desistan de golpearme con miradas engañosas, con mensajes subliminales
Desistan de crucificarme cada
vez que pretenden fundirme correctamente
Desistan de quemarme los sesos con especialistas que buscan remediarme de trastornos con los que no gozo
Desistan de quemarme los sesos con especialistas que buscan remediarme de trastornos con los que no gozo
Desistan de apedrear mi cuerpo
con partículas de indiferencia
Desistan de una vez por todas de catequizarme
Desistan de mí.
Desistan de una vez por todas de catequizarme
Desistan de mí.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Avezado
El día y la noche y el dia de nuevo, luz y sombra, se repite. Tengo la cabeza volando en todas partes, las sensaciones a flor de piel, no m...
-
Tal vez necesitamos un poco más de tiempo Tal vez no se pueda sanar lo que quiebra en nuestras mentes ¿Puedes encontrar lo que perdidos...
-
Hoy pensé por un momento en mañana me vi mirándote, me vi tocándote, me vi pintándote, me vi a tu lado. Hoy pensé en mañana y me ...


.jpg)
