miércoles, 2 de enero de 2013

Nix



Atravieso mis pies entre granos de arena en medio de una nueva madruga
serena a pesar de los bombardeos de luz producidos por almas felices igual que yo
aunque cansado y ebrio sin importar caerme, sacudirme y correr sin detenerme
escucho tu voz a lo lejos percatándome que estas al otro extremo de la marea sosiega y tibia que trata de humedecer mis dedos calurosos por sentirte a mi costado
y me pierdo conjeturando tocar tus brazos con mis brazos y tu espalda con mi espalda y mi boca con tu boca
y me choco encontrando tu silueta casi cerca y quiero correr y golpear mi pecho contra el tuyo
pero te abrazo tenuemente mientras mis ventrículos bombardean sangre apresuradamente
y recorriendo juntos la noche me pierdo nuevamente pero esta vez en el brillo de tus pupilas y exijo a mis nervios orden
mientras una turba de cuerpos excitados por Baco corren dando gritillos insonoros que hacen que escape junto a ti y en medio de la brisa rogando tus perdones
siento cálido el cuerpo, los dedos, las piernas, el cuello
y desojas mis labios suavemente como diente de león soplado en cámara lenta mientras suavizas mis sentidos concibiendo tus dedos de algodón pasar por el eje de mi columna
y me aferro a tus poros y no quiero soltarte y no quiero irme y no quiero dejar de mirarte
y en el brillo de tus ojos y leyendo tus labios escucho tres palabras que me estremecen y no me sueltes porque si quiero, si quiero.













miércoles, 26 de diciembre de 2012

Albur


Arcanos detrás de luces parpadeantes en medio de la noche
obligan al pestañeo de mis ojos ir cada vez más rápido 
y entre humo y pavimentos escurridizos te observo sin que te des cuenta:
“Pupilas brillantes, sonrisa tímida y lengua”
y sin lograr prescindir acercarme a ti voy como polilla en búsqueda de luminiscencia
para ser arrastrado por mis pies a tu lado queriendo descubrir el recóndito
que después de una triste desbandada sin dejar de visualizarte
un caliginoso abrazo que sobrepasa hasta mis huesos 
seguido de un sublime e inadvertido beso en la mejilla que me escarapela el cuerpo
descubro que te encontré.
Gracias.



lunes, 12 de noviembre de 2012

Quiero

Quiero soñar, volar, calmar mis ansias de muerte, jugar y correr.
Sé que soy inocente, vuelo en ebriedad y no estoy loco, en la oscuridad puedo sentir maldad... odio la noche, dio el día... quiero dormir y soñar y sentir sin tocar y respirar sin mentir... rió y rió y lloro también, pero más lloro aunque quisiera mostrar mis dientes amarillentos por el tiempo, sin ser capas de hablarle.
Ruidos y dolores caen en mi mente y minuciosamente escoges lo que quieres de mi, eso que no puedo ser... percibo mi niñez rota y alterada, quiero embriagarme locamente sin perturbar a la pandilla de espíritus que buscan siniestramente recordarme el pasado que extraño  entre columpios y pasamanos y en el aire... niño soy aún sin poder silbar.
Golpean más fuerte las puertas y percibo que esta cerca, un olor, un código... ¿Tratas de hablarme?... solo quiero estar en trampolines y experimentar vértigo espacial de calefacción sin perfume.
Muero, cada día muero más y aparentemente me encorvo, me encojo, me mudo de piel sin querer, sin poder detener el tiempo... algunas cosas parecen darme pena, pero experimento pena todo el tiempo, nostalgia.
Estas cuatro paredes me reflejan una energía fuerte, donde gente mala, gente que solo quiere ver lo que quieren ver tratan de comunicarse conmigo, sin dejarme reír... quiero deslizarme por un arcoiris y caer en una nube de algodón dulce sin agresividad... el sol sale detrás de la montaña frente a mi ventana, me ciega al despertar precisando que mis días agitados y de hombre con barba y papeles justamente son los que ya no quiero, quiero jugar a la aventura en la selva, bañarme en el rió y dormir flotando en hojas de palmeras.
Solo eso quiero.


domingo, 15 de julio de 2012

Pasos para Sentir


Si tapas el poso de los sueños
que te acompaña durante las noches de luna llena
con parpados de azúcar,
llevaras tus pasos hacia la cabaña de esmeralda,
una que tiene puertas y ventanas adornadas con esferas negras y plateadas,
una que entre arboles secuoyas se esconde
Dentro encontraras ajedrez y dados blanco y negro,
debajo del sofá de la siesta un zapato viejo y roto lleno de escarcha,
y en medio de la cocina dentro una cacerola llena de agua color mora
una manzana verde.
Cuelga el zapato de tu cuello con los broches transparentes que lo acompaña
y comete la manzana pensando en libélulas amarillas.
Al terminar veras que el agua color mora se hará parte de tu ropa
convirtiéndose en un escudo en contra de cuervos rojos y camaleones.
Si de repente todo oscurece no tengas miedo
a lo lejos veras una luz redonda, naranja como una fruta,
corre hacia ella y llegaras a un puente de nieve rodeado de arbustos de cerezas,
crúzalo y guarda algunas en tus bolsillos para que cuando sientas frio
se conviertan en dulces de fresa y sandia.
Caminaras por una hora por un campo de delicias multicolor,
todas las que te puedas imaginar:
algodones de azúcar, paletas de miel, chocolates, bombones, gomitas dulces
Al final de campo no encontraras nada, solo tú y el gigantesco color blanco,
el soplara en ti e intentara congelarte,
las cerezas en tus bolsillos se convertirán en dulces de fresa y sandia,
y el aliento frio desaparecerá.
Tienes que llenarte de valor,
tus ropas aun son de color mora,
háblale al gigantesco color blanco y dile que los corazones lloran,
lloran porque tienen frio y sienten algo que no pueden explicar,
color blanco desaparecerá y el zapato viejo y roto escarchado en tu cuello
se convertirá en un espejo donde te reflejarás llorando, sucio.
A pesar de todo una flota de nubes aparecerá y te calmara,
te dirán que las pequeñas cosas aparentemente intocables, incoloras
son las que en realidad en un salto de trampolín llegan a ver el sol.
Ellas te llevaran a una habitación de almohadas,
almohadas blancas y en un pestañeo se llenaran de libélulas amarillas que te harán compañía,
escucharas de ellas música de pianos y violines,
escribirás, tus dedos se dormirán y veras que el silencio no es tan malo.

miércoles, 20 de junio de 2012

Infusión


Date cuenta que eres el narcótico
desfilando por los pasillos y salas
del manicomio andante
Sin saber, Sin control,
Frente a la piel
Frente a la boca delirante
Frente al esclavo
al esclavo con escalofríos
de núcleo atormentado
Banal para el brillo de tu iris.

Lapida


Luis ha muerto.
Lo hostigaron las moscas         
en sus ojos se posaron
Y negras, crueles, clavaron su veneno
mientras dormía,
lo vigilaban.

Luis ha muerto.
Sus ropas ahora son negras,
sus dedos hinchados están.
Inerte, petrificado, frio
como juguete de viuda
exhala sin respirar.

Luis ha muerto.
El viento se lo lleva,
tambores dan la noticia,
Y él, ella y el que nunca existió
lloran como un violín,
lloran como un saxofón.

Luis ha muerto.
Lo cubren de pétalos.
Lo cubren
para que los gusanos no se lo coman
como muñeca de porcelana
sin ojos.

Luis ha muerto.
Dos metros bajo la luz.
Lo esperan,
dos que en realidad son tres.
Él, ella y el que nunca existió
ojerosos y con los ojos hinchados.

Luis ha muerto.
Enterrado de cabeza
con pies y manos atadas,
gritando como grillo
Negro como viuda, como mosca
como el que nunca existió.

martes, 5 de junio de 2012

Crónica Homosexual


Después de un adiós vertiginoso, subo en uno de esos carros de colores que pasan por la avenida San Luis, en San Borja, hasta la avenida Angamos. Si los carros no pararan en cada esquina a amontonar gente dentro, pude haber llegado más rápido a mi destino. Las combis que llevan hasta la UPC (Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas) son muy pequeñas y, debido a mi 1.86 m de estatura,  casi no entro dentro de ellas. En una de esas, intempestivamente y con el reloj en mi contra, tomo el asiento del copiloto de una combi con franjas azules y ruego por llegar a tiempo. Siempre me enseñaron a llegar cinco minutos antes  a cualquier lugar a donde tuviera que ir. Lima está superpoblada, pero las combis aun más. No entiendo a los choferes que paran en paraderos no autorizados a subir personas a sus carros y no pueden detenerse para que una pobre ancianita baje y no camine tanto.
No fue necesario escuchar la voz del cobrador gritar: "último paradero", para saber que ya había llegado. Tenía el corazón latiendo a mil, sabía que ésa no iba ser una simple noche de ensayos. Los nervios se apoderaron de mí como siempre cada vez que voy a verlo. Tomé el teléfono rojo y marqué su número. Me contestó y dijo que ya estaba afuera. Su voz apresurada me decía que no quería hacerme esperar.
Lo vi y nos dimos un abrazo, el más fuerte y delicado a la vez, lo cual me dijo nuevamente que algo pasaría más tarde. Teníamos que ir un grupo de diez personas a la casa de una chica en La Molina para ensayar las escenas del cortometraje que en esta semana debe estar terminado; pero solo ensayamos una escena de las cinco.
Traspasando grandes cerros molinenses y sentado al costado de él, en los asientos traseros de un taxi amarillo, llegamos a la respetuosa morada donde ensayaríamos los cuadros y las tomas para el cortometraje. Como alocadas, las chicas corrieron a tocar el brillante piano de madera fina que se encontraba en medio de la sala, mientras él me explicaba lo que teníamos que hacer en la escena del baño.
El tiempo pasaba más rápido como en un reloj de arena, y seis chicas, él y yo nos dirigimos al baño a ensayar. “Tú tienes que abrir la puerta mientras él se lava las manos, empujarlo hacia la pared y besarlo. Lo besas y él se deja llevar, luego se sube en este muro, abre las piernas, lo sigues besando y él te quita el polo; sus respiraciones se hacen una, él baja su cabeza hasta debajo de tu ombligo y corte”. No podía creer que tenía que besar a mi mejor amigo, el que tanto me gustaba, frente de seis chicas alborotadas como gallinas, dentro de una ducha de mamparas de vidrio. Pero tenía que hacerlo. "Sé profesional", decía.
Sin mostrar el frenético sentimiento que llevaba dentro, salí del baño, conté quince segundos y entré. Cerré la puerta, lo empuje y lo que pensé que no haría, lo hice.
Mi boca, su boca, sabor a cereza, llenas de pasión, como explosiones. Mis manos bajaron hacia su parte trasera, sus manos se clavaron en mi espalda. Nos convertimos en uno solo y el sabor a lipstic se convirtió en sabor a piel. No pensábamos en otra cosa que en besarnos. Las seis gallinas, atolondradas, de la ducha desaparecieron, las cámaras se esfumaron y éramos solo dos. El tiempo desapreció. El tiempo desapareció nuevamente, y luego escuchamos un “CORTE”.
No fue un corte, no cortamos, ¿Por qué no cortamos? Porque mi boca, su boca, sabor a piel y nuestras respiraciones se hicieron una sola.

Buscando Realidades en Ficciones

Vivo en una ficción sin querer ser parte de ella,
donde trasgredimos la realidad,
donde una cereza en mi boca, un sorbo de energizante
y una cámara viéndonos
atreves de cuatro binoculares me confunde,
tiemblo, sudo, me sonrojo y en calidad de indigente
pestañeo buscando la verdad de tus ficciones.
Esas que de noche cobran vida,
donde mis ojos se convierten en camaleones
y el sentido de orquesta fúnebre
se convierte en nupcial.

jueves, 24 de mayo de 2012

Reloj de Arena

Tres pasos vagabundos
Y tu retozo aparece en una esquina
Donde hojas de periódicas
Amarillas por la inmundicia de las calles
Llenas de almas trágicas
Se elevan con la brisa y me dirigen a ti.

Abandonando huellas en el asfalto
Deseo comprimir mi pecho contra el tuyo
Y que mi tabicaría se disperse
En cada frenético parpadeo.

Hablamos de lo miserable de nuestras vidas,
De nuestras manos y pies solas caminando con frio,
De los poros aún no explorados de nuestra piel…
Si supieras que deseo poder contar los poros de tu piel
Y saber si encajan con los míos…
Por eso tomo tu mano,
Lo hago al propósito, no quiero que me dejes aun,
Mis ojos estuvieron viéndote sin que estés frente a mí
Por mucho tiempo.

Ebrios, juntos y golpeando nuestras palmas
Después de un grito de felicidad
Me siento a observar tus ojos
Que en un monologo de voces se ponen a llorar.

Te abrazo, mis dedos te acarician
Y me doy cuenta que
El tiempo en un reloj de arena pasa muy rápido.

viernes, 4 de mayo de 2012

Esperar de haber


No hay nada de que escribir esta noche
no hay aflicciones
no hay lluvia para llenar el pozo negro
de profundidad a medio inundar
no hay miedos
no hay tinieblas catárticas ni mejillas rotas
ni el suave deslizamiento de piedras trasparentes
no hay zumbido
no hay zancudo forastero que te miente al oído
ni manos temblorosas por el ir y venir
de ruletas rojas, blancas y negras
no hay ventanas en el techo ni puertas en el piso
no hay ceguera
no hay golpes en el segundo cerebro
ni voces apagadas por el mar seco de lenguas
sin movimiento
No hay.

jueves, 3 de mayo de 2012

Marchito


Mis pétalos caen mientras el día pasa
y el color rojo que antes atraía
miradas de personas con falta de color
se ha convertido en sombras
Casi negro.
Casi viejo.
Casi muerto.
Solo esperando ser arrojado por las
mismas manos que me pusieron en la lluvia
que me arrebato días muy distintos
a estos que ahora mismo pasan.


Avezado

El día y la noche y el dia de nuevo,  luz y sombra, se repite. Tengo la cabeza volando en todas partes, las sensaciones a flor de piel, no m...