Quiero soñar, volar, calmar mis ansias de muerte, jugar y correr.
Sé que soy inocente, vuelo en ebriedad y no estoy loco, en la oscuridad puedo sentir maldad... odio la noche, dio el día... quiero dormir y soñar y sentir sin tocar y respirar sin mentir... rió y rió y lloro también, pero más lloro aunque quisiera mostrar mis dientes amarillentos por el tiempo, sin ser capas de hablarle.
Ruidos y dolores caen en mi mente y minuciosamente escoges lo que quieres de mi, eso que no puedo ser... percibo mi niñez rota y alterada, quiero embriagarme locamente sin perturbar a la pandilla de espíritus que buscan siniestramente recordarme el pasado que extraño entre columpios y pasamanos y en el aire... niño soy aún sin poder silbar.
Golpean más fuerte las puertas y percibo que esta cerca, un olor, un código... ¿Tratas de hablarme?... solo quiero estar en trampolines y experimentar vértigo espacial de calefacción sin perfume.
Muero, cada día muero más y aparentemente me encorvo, me encojo, me mudo de piel sin querer, sin poder detener el tiempo... algunas cosas parecen darme pena, pero experimento pena todo el tiempo, nostalgia.
Estas cuatro paredes me reflejan una energía fuerte, donde gente mala, gente que solo quiere ver lo que quieren ver tratan de comunicarse conmigo, sin dejarme reír... quiero deslizarme por un arcoiris y caer en una nube de algodón dulce sin agresividad... el sol sale detrás de la montaña frente a mi ventana, me ciega al despertar precisando que mis días agitados y de hombre con barba y papeles justamente son los que ya no quiero, quiero jugar a la aventura en la selva, bañarme en el rió y dormir flotando en hojas de palmeras.
Solo eso quiero.
lunes, 12 de noviembre de 2012
domingo, 15 de julio de 2012
Pasos para Sentir
Si tapas el poso de los sueños
que te acompaña durante las noches de luna llena
con parpados de azúcar,
llevaras tus pasos hacia la cabaña de esmeralda,
una que tiene puertas y ventanas adornadas con esferas
negras y plateadas,
una que entre arboles secuoyas se esconde
Dentro encontraras ajedrez y dados blanco y negro,
debajo del sofá de la siesta un zapato viejo y roto lleno
de escarcha,
y en medio de la cocina dentro una cacerola llena de agua
color mora
una manzana verde.
Cuelga el zapato de tu cuello con los broches transparentes
que lo acompaña
y comete la manzana pensando en libélulas amarillas.
Al terminar veras que el agua color mora se hará parte de tu
ropa
convirtiéndose en un escudo en contra de cuervos rojos y
camaleones.
Si de repente todo oscurece no tengas miedo
a lo lejos veras una luz redonda, naranja como una fruta,
corre hacia ella y llegaras a un puente de nieve rodeado de
arbustos de cerezas,
crúzalo y guarda algunas en tus bolsillos para que cuando
sientas frio
se conviertan en dulces de fresa y sandia.
Caminaras por una hora por un campo de delicias multicolor,
todas las que te puedas imaginar:
algodones de azúcar, paletas de miel, chocolates, bombones,
gomitas dulces
Al final de campo no encontraras nada, solo tú y el
gigantesco color blanco,
el soplara en ti e intentara congelarte,
las cerezas en tus bolsillos se convertirán en dulces de
fresa y sandia,
y el aliento frio desaparecerá.
Tienes que llenarte de valor,
tus ropas aun son de color mora,
háblale al gigantesco color blanco y dile que los corazones
lloran,
lloran porque tienen frio y sienten algo que no pueden
explicar,
color blanco desaparecerá y el zapato viejo y roto escarchado
en tu cuello
se convertirá en un espejo donde te reflejarás llorando,
sucio.
A pesar de todo una flota de nubes aparecerá y te calmara,
te dirán que las pequeñas cosas aparentemente intocables,
incoloras
son las que en realidad en un salto de trampolín llegan a
ver el sol.
Ellas te llevaran a una habitación de almohadas,
almohadas blancas y en un pestañeo se llenaran de libélulas
amarillas que te harán compañía,
escucharas de ellas música de pianos y violines,
escribirás, tus dedos se dormirán y veras que el silencio no
es tan malo.
miércoles, 20 de junio de 2012
Infusión
Date cuenta que eres el narcótico
desfilando por los pasillos y salas
del manicomio andante
Sin saber, Sin control,
Frente a la piel
Frente a la boca delirante
Frente al esclavo
al esclavo con escalofríos
de núcleo atormentado
Banal para el brillo de tu iris.
Lapida
Luis ha muerto.
Lo hostigaron las moscas
en sus ojos se posaron
Y negras, crueles, clavaron su veneno
mientras dormía,
lo vigilaban.
Luis ha muerto.
Sus ropas ahora son negras,
sus dedos hinchados están.
Inerte, petrificado, frio
como juguete de viuda
exhala sin respirar.
Luis ha muerto.
El viento se lo lleva,
tambores dan la noticia,
Y él, ella y el que nunca existió
lloran como un violín,
lloran como un saxofón.
Luis ha muerto.
Lo cubren de pétalos.
Lo cubren
para que los gusanos no se lo coman
como muñeca de porcelana
sin ojos.
Luis ha muerto.
Dos metros bajo la luz.
Lo esperan,
dos que en realidad son tres.
Él, ella y el que nunca existió
ojerosos y con los ojos hinchados.
Luis ha muerto.
Enterrado de cabeza
con pies y manos atadas,
gritando como grillo
Negro como viuda, como mosca
como el que nunca existió.
martes, 5 de junio de 2012
Crónica Homosexual
Después de un adiós vertiginoso, subo en uno de esos carros
de colores que pasan por la avenida San Luis, en San Borja, hasta la avenida
Angamos. Si los carros no pararan en cada esquina a amontonar gente dentro,
pude haber llegado más rápido a mi destino. Las combis que llevan hasta la UPC
(Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas) son muy pequeñas y, debido a mi
1.86 m de estatura, casi no entro dentro
de ellas. En una de esas, intempestivamente y con el reloj en mi contra, tomo
el asiento del copiloto de una combi con franjas azules y ruego por llegar a
tiempo. Siempre me enseñaron a llegar cinco minutos antes a cualquier lugar a donde tuviera que ir. Lima
está superpoblada, pero las combis aun más. No entiendo a los choferes que
paran en paraderos no autorizados a subir personas a sus carros y no pueden detenerse
para que una pobre ancianita baje y no camine tanto.
No fue necesario escuchar la voz del cobrador gritar: "último
paradero", para saber que ya había llegado. Tenía el corazón latiendo a
mil, sabía que ésa no iba ser una simple noche de ensayos. Los nervios se
apoderaron de mí como siempre cada vez que voy a verlo. Tomé el teléfono rojo y
marqué su número. Me contestó y dijo que ya estaba afuera. Su voz apresurada me
decía que no quería hacerme esperar.
Lo vi y nos dimos un abrazo, el más fuerte y delicado a la
vez, lo cual me dijo nuevamente que algo pasaría más tarde. Teníamos que ir un
grupo de diez personas a la casa de una chica en La Molina para ensayar las
escenas del cortometraje que en esta semana debe estar terminado; pero solo ensayamos una
escena de las cinco.
Traspasando grandes cerros molinenses y sentado al costado
de él, en los asientos traseros de un taxi amarillo, llegamos a la respetuosa
morada donde ensayaríamos los cuadros y las tomas para el cortometraje. Como alocadas,
las chicas corrieron a tocar el brillante piano de madera fina que se
encontraba en medio de la sala, mientras él me explicaba lo que teníamos que
hacer en la escena del baño.
El tiempo pasaba más rápido como en un reloj de arena, y
seis chicas, él y yo nos dirigimos al baño a ensayar. “Tú tienes que abrir la
puerta mientras él se lava las manos, empujarlo hacia la pared y besarlo. Lo
besas y él se deja llevar, luego se sube en este muro, abre las piernas, lo
sigues besando y él te quita el polo; sus respiraciones se hacen una, él baja
su cabeza hasta debajo de tu ombligo y corte”. No podía creer que tenía que
besar a mi mejor amigo, el que tanto me gustaba, frente de seis chicas
alborotadas como gallinas, dentro de una ducha de mamparas de vidrio. Pero
tenía que hacerlo. "Sé profesional", decía.
Sin mostrar el frenético sentimiento que llevaba dentro, salí
del baño, conté quince segundos y entré. Cerré la puerta, lo empuje y lo que
pensé que no haría, lo hice.
Mi boca, su boca, sabor a cereza, llenas de pasión, como
explosiones. Mis manos bajaron hacia su parte trasera, sus manos se clavaron en
mi espalda. Nos convertimos en uno solo y el sabor a lipstic se convirtió en sabor a piel. No pensábamos en otra cosa
que en besarnos. Las seis gallinas, atolondradas, de la ducha desaparecieron,
las cámaras se esfumaron y éramos solo dos. El tiempo desapreció. El tiempo desapareció nuevamente, y luego escuchamos un “CORTE”.
No fue un corte, no cortamos, ¿Por qué no cortamos? Porque
mi boca, su boca, sabor a piel y nuestras respiraciones se hicieron una sola.
Buscando Realidades en Ficciones
Vivo en una ficción sin querer ser parte de ella,
donde trasgredimos la realidad,
donde una cereza en mi boca, un sorbo de energizante
y una cámara viéndonos
atreves de cuatro binoculares me confunde,
tiemblo, sudo, me sonrojo y en calidad de indigente
pestañeo buscando la verdad de tus ficciones.
Esas que de noche cobran vida,
donde mis ojos se convierten en camaleones
y el sentido de orquesta fúnebre
se convierte en nupcial.
jueves, 24 de mayo de 2012
Reloj de Arena
Tres pasos vagabundos
Y tu retozo aparece en una esquina
Donde hojas de periódicas
Amarillas por la inmundicia de las calles
Llenas de almas trágicas
Se elevan con la brisa y me dirigen a ti.
Abandonando huellas en el asfalto
Deseo comprimir mi pecho contra el tuyo
Y que mi tabicaría se disperse
En cada frenético parpadeo.
Hablamos de lo miserable de nuestras vidas,
De nuestras manos y pies solas caminando con frio,
De los poros aún no explorados de nuestra piel…
Si supieras que deseo poder contar los poros de tu piel
Y saber si encajan con los míos…
Por eso tomo tu mano,
Lo hago al propósito, no quiero que me dejes aun,
Mis ojos estuvieron viéndote sin que estés frente a mí
Por mucho tiempo.
Ebrios, juntos y golpeando nuestras palmas
Después de un grito de felicidad
Me siento a observar tus ojos
Que en un monologo de voces se ponen a llorar.
Te abrazo, mis dedos te acarician
Y me doy cuenta que
El tiempo en un reloj de arena pasa muy rápido.
viernes, 4 de mayo de 2012
Esperar de haber
No hay nada de que escribir esta noche
no hay aflicciones
no hay lluvia para llenar el pozo negro
de profundidad a medio inundar
no hay miedos
no hay tinieblas catárticas ni mejillas rotas
ni el suave deslizamiento de piedras trasparentes
no hay zumbido
no hay zancudo forastero que te miente al oído
ni manos temblorosas por el ir y venir
de ruletas rojas, blancas y negras
no hay ventanas en el techo ni puertas en el piso
no hay ceguera
no hay golpes en el segundo cerebro
ni voces apagadas por el mar seco de lenguas
sin movimiento
No hay.
jueves, 3 de mayo de 2012
Marchito
Mis pétalos caen mientras el día pasa
y el color rojo que antes atraía
miradas de personas con falta de color
se ha convertido en sombras
Casi negro.
Casi viejo.
Casi muerto.
Solo esperando ser arrojado por las
mismas manos que me pusieron en la lluvia
que me arrebato días muy distintos
a estos que ahora mismo pasan.
domingo, 29 de abril de 2012
Y entonces...
Soledad en la oscuridad de una luz amarilla
postrada encima de mi cabeza
como diciéndome que la luna no basta
para iluminar la noche.
La triste y sola noche que me acompaña
cada vez que en el piso de cuatro paredes
me siento a pensar, en una esquina
con los pies fríos, las manos sudorosas
y el cabello alborotado.
Pensar en las leves pero fuertes miradas
que mi cerebro te da cada vez que
no te ven mis ojos.
como si estuvieras ahí, donde no hay nadie más
que un joven soñador de bolsillos anchos
donde puede caber eso que buscas.
Auxilio en mi espalda que pronto sera azotada,
por los labios indiferentes de las estrellas
que pronto se convertirán en nubes y ya
habrán sido cuatro días sin verte.
Te veo, camuflado entre las espinas
convirtiendo mis ojos en telescopios,
con intensidad en mis manos que se convierten en
puños y golpean el verde pasto cada vez
que partes poniéndote antes la larga bata
que me dice que te esperan.
Esperarte en una banca con un reloj de arena
es lo que quisiera, mirarte a los ojos,
golpear mis pestañas con las tuyas.
Pero y si todo esto que digo no es
más que un sueño, pues siendo las tres
de la mañana, los demonios se apoderan
de mi cuerpo y mi alma divaga buscándote.
Te busco entre las huellas que dejan
los flamencos al caminar y entre los
girasoles marchitos que ya no giran y mueren.
¿Sabes que sufro por no tener a quien
decirle que los colores del arco iris
mezclados se convierten en tu y yo
y que un tu y yo después de la lluvia
mojados en lagrimas de nubes grises pueden
hacer una burbuja enorme donde guardar
momentos?
Momentos que en esta solitaria noche imagino
y que preparo para que en la cálida mirada de la nada
aparezcan.
Pues mis parpados veían colores, luego grises,
ahora negro y mi cabeza cae en la laguna
de los ideales de mi espiral vértigo
que me hace soñar con tu imagen.
postrada encima de mi cabeza
como diciéndome que la luna no basta
para iluminar la noche.
La triste y sola noche que me acompaña
cada vez que en el piso de cuatro paredes
me siento a pensar, en una esquina
con los pies fríos, las manos sudorosas
y el cabello alborotado.
Pensar en las leves pero fuertes miradas
que mi cerebro te da cada vez que
no te ven mis ojos.
como si estuvieras ahí, donde no hay nadie más
que un joven soñador de bolsillos anchos
donde puede caber eso que buscas.
Auxilio en mi espalda que pronto sera azotada,
por los labios indiferentes de las estrellas
que pronto se convertirán en nubes y ya
habrán sido cuatro días sin verte.
Te veo, camuflado entre las espinas
convirtiendo mis ojos en telescopios,
con intensidad en mis manos que se convierten en
puños y golpean el verde pasto cada vez
que partes poniéndote antes la larga bata
que me dice que te esperan.
Esperarte en una banca con un reloj de arena
es lo que quisiera, mirarte a los ojos,
golpear mis pestañas con las tuyas.
Pero y si todo esto que digo no es
más que un sueño, pues siendo las tres
de la mañana, los demonios se apoderan
de mi cuerpo y mi alma divaga buscándote.
Te busco entre las huellas que dejan
los flamencos al caminar y entre los
girasoles marchitos que ya no giran y mueren.
¿Sabes que sufro por no tener a quien
decirle que los colores del arco iris
mezclados se convierten en tu y yo
y que un tu y yo después de la lluvia
mojados en lagrimas de nubes grises pueden
hacer una burbuja enorme donde guardar
momentos?
Momentos que en esta solitaria noche imagino
y que preparo para que en la cálida mirada de la nada
aparezcan.
Pues mis parpados veían colores, luego grises,
ahora negro y mi cabeza cae en la laguna
de los ideales de mi espiral vértigo
que me hace soñar con tu imagen.
viernes, 27 de abril de 2012
Manzana Acaramelada
Perfecto
No, no es perfecto. No es perfecto que caigas,
te golpees, ruedes,
te tomen y te dejen.
El color rojo atrae a los toros
Sí, soy rojo, pero de un rojo opaco, sin brillo,
un rojo solo
solo, un rojo gris.
Quizá otros contienen veneno en su interior
Yo no.
Solo quiero que me tomen, que no me dejen
¿Habrá alguien?
Alguien que respete mi color.
Tal vez.
De repente soy bañado en un brillante liquido,
un liquido de escarcha roja.
no sé si sea así mejor.
Viajando entre otros me pregunto donde quedare...
y quedo al final como siempre
triste, sin nadie
Por mas que este brillando soy el mismo de siempre
no me gustan las mascaras
Pero sabes, ese brillo no es una mascara, no es un brillo,
es transparente, sí ya lo veo.
trasparente, sin fingir.
Tómame diciendo solo sí
como ya lo hiciste
¿Te reflejas en mi color? ¿En mi transparencia?
Tal vez
Espero no caer más
rodar no,
dejarme no.
Estoy en tus manos.
Perfecto
No, no es perfecto. No es perfecto que caigas,
te golpees, ruedes,
te tomen y te dejen.
El color rojo atrae a los toros
Sí, soy rojo, pero de un rojo opaco, sin brillo,
un rojo solo
solo, un rojo gris.
Quizá otros contienen veneno en su interior
Yo no.
Solo quiero que me tomen, que no me dejen
¿Habrá alguien?
Alguien que respete mi color.
Tal vez.
De repente soy bañado en un brillante liquido,
un liquido de escarcha roja.
no sé si sea así mejor.
Viajando entre otros me pregunto donde quedare...
y quedo al final como siempre
triste, sin nadie
Por mas que este brillando soy el mismo de siempre
no me gustan las mascaras
Pero sabes, ese brillo no es una mascara, no es un brillo,
es transparente, sí ya lo veo.
trasparente, sin fingir.
Tómame diciendo solo sí
como ya lo hiciste
¿Te reflejas en mi color? ¿En mi transparencia?
Tal vez
Espero no caer más
rodar no,
dejarme no.
Estoy en tus manos.
Perfecto
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Avezado
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Tal vez necesitamos un poco más de tiempo Tal vez no se pueda sanar lo que quiebra en nuestras mentes ¿Puedes encontrar lo que perdidos...
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